Monday, October 27, 2008






Peter Senge en la UCAB
“El principal problema de nuestra educación industrial es la reducción de las variedades”

“Las escuelas pudieran ser el ejemplo más rígido, en la sociedad moderna, de una organización moldeada al estilo de una línea de producción. Esto ha incrementado de manera dramática las capacidades educativas en nuestra época, pero también ha creado los problemas más inasibles con los cuales estudiantes, maestros y padres lidian hoy en día. Si queremos cambiar las escuelas, es poco probable que esto pase hasta que entendamos más profundamente el núcleo de las creencias sobre las cuales la escuela de la era industrial moderna está basada” (Peter Senge).

La cita anterior, extraída del libro Escuelas que aprenden, es sólo una de las varias ideas que los autores de esta obra –dirigida, escrita y compilada por el profesor del Massachusetts Institute of Technology (MIT), Peter Senge, en colaboración con otros participantes- ofrecieron en la década de los noventa para revolucionar la forma en cómo debía ser vista y entendida la educación en el último siglo.

Pero es ahora, a nueve años de la publicación de este texto, en que la discusión sobre el modelo educativo del mundo occidental cobra mayor vigencia. Especialmente en Venezuela, cuando el debate sobre la modificación al currículum educativo parece haberse rezagado no tanto por falta de interés de los públicos a los que afecta –que al contrario, han tratado de mantener el tema en todo su vigor- sino por la conveniencia que para el sector oficial pudiera tener la prórroga de este asunto ante la proximidad de la contienda electoral del próximo mes de noviembre de 2008.

Es quizás por esta razón que, en el contexto de estas discusiones, pero más en coincidencia con los 50 años de la Escuela de Educación de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), la Asociación de Egresados de la UCAB (AEUCAB), en su quinto aniversario y en celebración de los 55 años de historia de su alma máter, realizó un encuentro con Senge en el Aula Magna de la UCAB para compartir sus reflexiones sobre los modelos de formación y educación en el mundo moderno a una audiencia conformada principalmente por maestros de escuelas populares caraqueñas, docentes universitarios, representantes del Ministerio de Educación, estudiantes e interesados provenientes de todo el país.

La conferencia, titulada también “Escuelas que aprenden”, fue motivo para que educadores y público en general compartieran sus inquietudes sobre la formación de las nuevas generaciones de estudiantes, y pensar hacia dónde debe apuntar el sistema educativo en estos tiempos en que el conocimiento y las tecnologías no sólo parecen sustituirse rápidamente unas tras otras sino promover un cambio en la forma de hacer educación hoy en día.

El evento, que tuvo lugar el pasado lunes 20 de octubre, contó con el patrocinio de Fundación Mercantil y con el apoyo logístico de The Media Office.

“Las escuelas de hoy no son para aprender. Lo siento…”

Fundador de la Sociedad para el Aprendizaje Organizacional (SoL), institución estadounidense sin fines de lucro con sede en Cambridge, Massachusetts, dedicada a investigar, integrar y poner en práctica las teorías del aprendizaje sistémico para el desarrollo interdependiente de las personas e instituciones con sus comunidades, Senge inició su ponencia con el planteamiento de dos preguntas claves a la hora de abordar el análisis de lo que debe ser la educación hoy: “¿qué significa crecer y desarrollarse como ser humano?” y “¿cuál es la naturaleza del mundo en el que se está viviendo?”.

En este sentido, Senge desmitificó el propósito actual de las instituciones educativas heredado de aquellos años en que se inició la Revolución Industrial: “Las escuelas de la era industrial no son para aprender, lo siento…”, comenzaba el profesor. En este sentido, Senge indicó que, al contrario de lo que se cree, el objetivo de la escuela moderna nunca se trató sobre el “aprender” sino que más bien sobre el facilitar el entrenamiento del individuo en la interacción social.

“El origen de la escuela moderna data de la idea de la educación pública del norte de Europa en el siglo XIX, donde nació la escuela moderna industrial diseñada para una función específica: formar mano de obra para las fábricas. Los grados se convirtieron en líneas de producción, porque había que estandarizarlo todo”, ilustró el invitado.

En sus reflexiones sobre el estándar educativo, Senge indicó que a pesar de que una buena línea de producción funciona bajo los criterios preestablecidos de eficiencia y calidad, esto hace un gran daño a la variedad. “Todo elemento de la naturaleza debe ser único”, sentenció Senge en defensa de los talentos naturales de un individuo. Al respecto, criticó que la educación actual pudiera estar basada en un modelo represivo que privilegia a la formación intelectual frente a la formación corporal, emocional o artística.

Senge desmanteló cinco creencias que se han mantenido prevalecientes en el esquema educativo actual de Occidente. La primera de ellas, la suposición de que los niños entran a la educación con deficiencias que la escuela corrige. La segunda, aquella que dice el aprendizaje debe comenzar primero por la cabeza (mente) y luego por el resto del cuerpo. La tercera, la idea maniquea de que hay respuestas correctas e incorrectas en el aprendizaje. La cuarta, que todos los alumnos aprenden, o deberían aprender, de la misma manera. Y la quinta, la errada presunción de que hay estudiantes inteligentes y estudiantes tontos.

En relación con esto, el profesor manifestó que la educación debe renunciar a estos conceptos preestablecidos en función de los cambios culturales que imponen las nuevas tecnologías en los tiempos que corren: “La historia de la era industrial es la historia del cambio de las tecnologías dominantes. La sustitución de las velas por las bombillas eléctricas, la llegada del automóvil, etc., suponen hechos que han marcado la historia de la humanidad e impuesto nuevas necesidades”, observó Senge mencionando lo que son las últimas ideas desarrolladas en su más reciente libro sobre la historia del fin de la era industrial: The necessary revolution: how individuals and organizations are working together to create a sustainable world, título publicado hace apenas unos meses y del cual todavía se espera su edición en español.

“Nuestros niños vivirán otra época. Una época en la cual surgirán otras creencias en torno al nuevo sistema educativo de los próximos cincuenta años”, concluyó.

Ideas para una nueva concepción de la educación

En el ciclo de preguntas y respuestas, Senge contestó a varias de las inquietudes que personas de la audiencia presentaron, centrándose varias de ellas, con especial interés, en las maneras para fomentar un mejor cambio en el sistema educativo y en la manera de enseñar.

Respondiendo acerca de la aplicabilidad de sus planteamientos, Senge expresó que el estudiante debería tener opciones para su educación, señalando el caso de planteles educativos en Estados Unidos donde el alumno juega un papel más activo en la mejora de sus habilidades y en la elección de sus intereses. No obstante, reconoció que estas estructuras educativas son más difíciles de desarrollar pues toman mucho tiempo a los profesores y autores del sistema, siendo el tema del presupuesto sólo uno de los tantos elementos que abordar en el establecimiento de esta alternativa para la enseñanza.

“El primer problema de esta educación industrial tiene que ver con la consideración de las variedades. Los tests estandarizados reducen la variedad y esto trae enormes contradicciones cuando los líderes de los grandes negocios o empresas demandan, como perfiles idóneos para sus organizaciones, a personas que puedan pensar por sí mismas, que sean ‘solucionadores’ de problemas, que sean colaboradores sociales y que al mismo tiempo sean multiculturales... Es por esta razón que los líderes, en lo alto de las jerarquías organizacionales, están perdiendo credibilidad… Aquello del ‘pensamiento sistémico’ es una idea que muchos educadores han querido aplicar desde hace bastante tiempo. Sólo que hay demasiada gente tradicional en el mundo de los negocios. Ellas te dirán que necesitamos más tests, más evaluaciones, pero esta no es la solución óptima”, relató Senge sobre el carácter contradictorio de las exigencias que hacen las organizaciones de hoy.

Hablando sobre la necesidad de involucrar a todos los actores sociales en la educación de chicos y jóvenes, Senge puso el ejemplo de una escuela en Santa Fe, Estados Unidos, que tiene 10 años impartiendo clases de carpintería a alumnos que eligen estudiarla como parte de la condición que éstos deben cumplir para emplear un quinto de su tiempo a la actividad de su preferencia. “Esa escuela logró establecer una alianza con profesionales y empresas vinculadas al oficio de la carpintería (que recibían y formaban a estos estudiantes) y esto fue lo que lograron todos: que los muchachos tuvieran una opción, que se tejiera una red de adultos vinculados a este modelo de enseñanza y que se facilitara el papel del educador”, subrayó Senge maravillado. “Hay que escuchar a los chicos y esto es fundamental. Porque quienes hicieron esta decisión fueron jóvenes adultos. Esto es muy importante para los adolescentes, el hacerles saber que ellos tienen un impacto en su entorno.”

A propósito de esto, Senge también desestimó lo que usualmente se entiende por liderazgo cuando se trata de escuchar a los más jóvenes: “Muchos profesores le temen a los trabajos en equipo porque creen que no sólo perderán el control de los chicos sino que además no serán necesitados o perderán el respeto de sus alumnos. Y sucede que no es así, pues, al contrario de lo que se cree, un chico dará más respeto en la medida en que éste se sienta respetado por un adulto. ‘Liderazgo’ es un término muy ambiguo”.

Senge meditó además sobre el significado de la palabra “escuela”, insistiendo en la derogación de ese concepto que la ubica en una casa de cuatro paredes. Refirió al ejemplo de varios chicos de diversas pandillas de Boston, Estados Unidos, que siendo rescatados por Roca, una fundación abocada al trabajo con muchachos en riesgo, ha descubierto a muchos de ellos como individuos brillantes y cuya formación inicial ha sido esencialmente la calle.

“No estoy de acuerdo con la idea de que ningún chico no es elegible dentro del entramado educativo formal. Se trata más bien del sistema hacia el cual estamos forzando a nuestros muchachos”, finalizó.

No comments: